Durante años animación era sinónimo de cine infantil. También durante años las producciones Disney eran las únicas con un nivel de calidad notable, capaces de entusiasmar por igual a peques y grandes. Estaban también algunas producciones animadas de la Europa del Este, checas y polacas, próximas a la experimentación. pero con muy escasos espectadores. Pero esto ha dejado de ser así. Ahora no hay año en que una película animada aparezca, por derecho propio, en las candidatas al Oscar a la mejor película, toda una revolución.
Y esta revolución tiene un nombre: Pixar, y una fecha: 1996. Fue el año de 'Toy Story', el primer largometraje creado íntegramente por ordenador y el primero de Pixar. Por primera vez se cuidaba el argumento, lleno de imaginación, se buscaba la complicidad y los guiños a los espectadores no tan jóvenes... El resultado una obra maestra. Desde entonces Pixar no ha hecho nunca una película mala, Además, cada novedad ha superado siempre la anterior: 'Monstruos S.A', 'Buscando a Nemo', 'Cars', 'Wall-E', 'Up'... y las secuelas de 'Toy Story'. La tercera, doblemente nominada como mejor película de animación y mejor película ( junto a tres más), está ya considerada como la mejor cinta de animación de todos los tiempos. Siempre dando tanta importancia a la idea argumental como al desarrollo de la animación digital.
Si no puedes vencer a tu enemigo únete a él. Esto pensaron los directivos de Disney cuando vieron que los productos Pixar (que encima distribuían) les comían terreno. Tras una compleja negociación, Pixar se integra en Disney y John Lasseter, su genio creativo, se convierte en director creativo de los estudios del ratón. Pero en este renacer del cine de animación Pixar no ha estado sola. Todas las majors de Hollywood se han apuntado al género: Steven Spielberg se convirtió en punta de lanza a través de Dreamworks con las producciones de 'Fievel', que consagraron a otro grande de la animación, el director Don Bluth, y siguió, ya en la animación digital, con 'Bichos' y 'Shrek'. Otros estudios de Hollywood abrieron inmediatamente sus divisiones de animación: La Warner, que lo hizo con otro título notable, 'El gigante de hierro', la Fox, la Sony (antigua Columbia)...
A la vez la animación oriental, tras sus inicios en las series de animación, irrumpe con fuerza el la gran pantalla: Llegan los mangas japoneses dedicados sobre todo a adolescentes y jóvenes, pero también animaciones coreanas, chinas y tailandesas. Surgen festivales especializados en cine de animación como el francés de Annecy o los españoles de Animadrid o la sección Anime del Fantástico de Sitges. Y llega una segunda revolución: El 3D. Aquellas películas en relieve de los 50, que había que ver con gafas polarizadas, han vuelvo, con la animación como motor. Desde hace un par de años todas las nuevas películas animadas de la Disney (y por consiguiente de Pixar) lo son ya en 3D. Y van a seguir así. Las tres dimensiones son además un arma poderosa contra la piratería, por lo que han saltado rápidamente a los demás géneros. Y están aquí para quedarse.
