La Berlinale recuperó el glamour perdido gracias a Julianne Moore, que presentó "The Kids are All Right" (Los chicos están bien), un retrato poco convencional de una familia moderna y diferente. La cinta, presentada fuera de concurso, cosechó un aplauso sincero por la habilidad de su directora, Lisa Cholodenko, para mostrar el mundo íntimo de una pareja de lesbianas.
Julianne Moore tiene el oficio necesario para dar vida en la pantalla a personajes de toda índole, alegres, tristes y neuróticos, pero en su larga carrera nunca había interpretado el papel de una madre lesbiana. La protagonista lleva una vida apacible, burguesa y casi feliz, al lado de su pareja (Annette Bening) y los dos hijos que fueron concebidos por inseminación artificial de un solo donante. Han tenido la suerte de esquivar con éxito los contratiempos a los que se enfrentan todas las parejas. La relación lesbiana no es un obstáculo para que los hijos adolescentes tengan una vida normal.
La apacible vida de esta familia diferente cambia radicalmente cuando uno de los hijos siente la curiosidad de conocer a su padre biológico, Pero cuando éste (Mark Ruffalo) irrumpe en la vida familiar la apacible tranquilidad sufre un vuelco. «Esta película es un retrato de una familia y de lo que significa estar casada durante tanto tiempo, sin importar la orientación sexual», afirma Julianne Moore. «Cualquier familia se sustenta sobre la lealtad, da lo mismo si son dos madres lesbianas o un padre y una madre», añade.
