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Política exterior y de seguridad

Paralelamente al desarrollo de sus competencias económicas y comerciales, la UE ha creado una política exterior y de seguridad propia que le permite expresarse —y actuar— de forma conjunta en la escena internacional. Los conflictos regionales vividos dentro y fuera de Europa en los años 90 y la necesidad de combatir el terrorismo internacional convencieron a los líderes de la UE de que debían establecer instrumentos oficiales de diplomacia e intervención.

Soldados del Eurocuerpo izan la bandera europea ante el edificio del Parlamento Europeo, en Estrasburgo, Francia. / Archivo

Soldados del Eurocuerpo izan la bandera europea ante el edificio del Parlamento Europeo, en Estrasburgo, Francia. / Archivo

Una diplomacia valiente

La Unión Europea sigue basando su Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) en lo que se ha dado en llamar el "poder blando", es decir, el recurso a la diplomacia —complementada con medidas comerciales, de ayuda, etc.— para favorecer el entendimiento a escala internacional, solucionar los enfrentamientos regionales o locales y evitar que surjan nuevos conflictos. La UE ha enviado misiones de mantenimiento de la paz a diversas zonas conflictivas del mundo.
La UE es un actor clave en negociaciones internacionales sobre temas tan diversos como el calentamiento del planeta o el conflicto en Oriente Medio. Además, desempeña un papel esencial en los Balcanes: tras los recientes conflictos en la región, la UE aplica una estrategia de refuerzo de la paz consistente en el estrechamiento de relaciones con los países de la zona y la oferta de una perspectiva futura de integración plena. Dentro de este proceso, la UE financia en cada país un amplio abanico de proyectos de asistencia técnica.

Para dotarse de mayor influencia diplomática y hacerse más visible, la Unión creó el puesto de Alto Representante de Política Exterior y de Seguridad, que tiene a su disposición un equipo de crisis, un comité de seguridad y un comité militar. Los poderes del Alto Representante se vieron reforzados en el nuevo Tratado de Lisboa, firmado en diciembre de 2007 por los Gobiernos de la UE.

Instrumentos de intervención

Como parte de los instrumentos de la PESC, la Unión creó también una Política Europea de Seguridad y Defensa (PESD), en la que se estipula que una fuerza militar de la UE puede llevar a cabo misiones humanitarias y de salvamento, mantenimiento de la paz, gestión de crisis e incluso pacificación.

Las misiones militares y policiales de la UE se crean para cada caso concreto y son llevadas a cabo por militares y policías procedentes de los Estados miembros. La UE no tiene un ejército permanente.

Las primeras misiones de la PESD se desarrollaron en los Balcanes, donde a partir de 2005 la UE relevó a la OTAN en el mando de la fuerza militar de estabilización en Bosnia y Herzegovina.

Posteriormente se realizaron otras misiones a corto plazo en África, Asia y Oriente Medio. En mayo de 2007 la UE inició una misión policial de tres años en Afganistán y a principios de 2008 estacionó un contingente de más de 3.000 militares en zonas fronterizas entre el Chad y la República Centroafricana, con el fin de proteger a los refugiados a causa de los enfrentamientos en la región vecina de Darfur (Sudán).

La Unión Europea optó por un modelo de "agrupación táctica" —unidad en la que participan unos 1.500 soldados procedentes de los ejércitos de varios países de la UE— para aumentar su capacidad de respuesta inmediata. En todo momento hay dos agrupaciones listas para entrar en acción. Cada una de ellas puede movilizarse en un plazo de 10 días a instancias del Consejo de la Unión Europea.

Un reto difícil

El principio de la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) quedó consagrado en el Tratado de Maastricht de 1992, en respuesta a la insatisfacción cada vez mayor de los Estados miembros al ver que la capacidad de actuación exterior de la UE no estaba a la altura de su papel de potencia económica y comercial a escala mundial.

Aunque los países que forman la UE siempre han sido conscientes de la necesidad de contar con una política exterior y una capacidad de defensa, este ha sido un objetivo nada fácil de alcanzar. En 1970 se dio un primer paso con la denominada "Cooperación Política Europea", en la que los países miembros intentaban coordinar posiciones sobre los temas de política exterior ante las Naciones Unidas y otros organismos internacionales. Sin embargo, en temas particularmente sensibles, o cuando estaban en juego intereses nacionales, era imposible hablar con una sola voz, pues las decisiones debían adoptarse por unanimidad.

El surgimiento de un nuevo orden mundial poscomunista y el aumento del terrorismo internacional animó a los países de la UE a redoblar sus esfuerzos para hablar con una sola voz en la escena internacional. La capacidad de intervención de la UE es la prueba más clara de que se ha dado un gran paso adelante.

Los Gobiernos al mando

La política exterior y de seguridad es un campo en el que la autoridad fundamental sigue correspondiendo a los Gobiernos de la UE, aunque también intervienen la Comisión Europea y, en menor medida, el Parlamento Europeo. Las decisiones fundamentales se deben tomar por unanimidad.

Consciente de esta limitación, la Unión ha introducido procedimientos de votación más flexibles para las decisiones de la PESC, que permiten la abstención de los Gobiernos, el voto por mayoría o la actuación independiente de un grupo mayoritario de países. Sin embargo, la unanimidad sigue siendo necesaria en decisiones con consecuencias militares o de defensa.

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